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Las únicas personas que me agradan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por sentir...
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lunes, 29 de junio de 2009

Siempre quedará...

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jueves, 12 de marzo de 2009

"Pasión" por los exámenes...

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Recupero esta foto de un post anterior para hablar de la razón de que no haya escrito en tanto tiempo por aquí, os lo podréis imaginar, pero por si acaso... sí, los exámenes no salen de mi vida.
Recuerdo que hace un año, mis amigos que ahora ya están en la universidad, me dijeron que 2º de bachiller fue su año más duro y en el que más me tendría que esforzar. Ahora lo entiendo perfectamente.
Y es que este año es cuando de verdad siento que soy "estudiante". Los profesores ya te tratan como si fueras un ser humano (medio) racional, se dejan en paz de "deberes" y te dejan a tu suerte a la hora de estudiar para un examen. Nos siguen repitiendo aquello de "ya verás cuando llegues a la universidad, que allí no te van a decir nada de esto...!!", pero todos somos humanos y si no tenemos errores... pues daría bastante miedo, la verdad.
La semana pasada me quedé todo el fin de semana en casita, "clavando codos" y preparándome un exámen que, al final, no me salió tan bien como esperaba. Esta fue la señal que me hizo darme cuenta de que esta vez me lo estoy tomando un poquito más en serio: ¿dejar de salir un viernes y sábado por la noche para poder estudiar?¿¡Qué me está pasando!?
Por una parte estoy contenta conmigo misma porque veo que soy más capaz de estudiar de lo que creía, pero por otra parte, tantos días 'encerrada' en casa... ya empiezo a oler a 'cerrao' (en el sentido metafórico de la expresión, se entiende).

Cambiando de tema, es imposible escribir hoy una entrada en este mi blog y no comentar nada sobre la excursión que hemos tenido esta mañana: Madrid, el Teatro Real y el museo del Prado, nos han recibido hoy a mis compañeros y a mí, como siempre de manera excepcional.
Por la mañana visita al Teatro Real de la Ópera, que por cierto no conocía y que siempre está interesante conocer. Un teatro que estaba situado, durante la Guerra Civil, entre los dos bandos y que fue utilizado como polvorín, razón por la que fue destruido en su gran mayoría, pero que fue restaurado y reconstruido y, durante los años noventa, 'modernizado'.
Después de al menos una hora y media para comer, fuimos ya con ganas al museo del Prado. Para poder entender lo emocionadas que estábamos mis amigas y yo, debéis saber que somos estudiantes de Historia del Arte, nuestra asignatura favorita pero que paradójicamente, ninguna de nosotras aprobamos. Llevamos el Arte grabado a fuego, en nuestras mentes y en nuestros corazones, cada dos pasos que damos por cualquier ciudad, analizamos los edificios, las iglesias, cualquier escultura o pintura con cierta antigüedad... la gente puede pensar que estamos locas o, más bien, que somos unas pesadas que lo único que quieren es demostrar que sabemos algo (por poco que sea) sobre la Historia del Arte. Pues bien, hecha esta aclaración, continúo.
Entramos en el Prado, como nuestro grupo era muy grande, tuvimos que dividirnos en 3 turnos: nosotras escogimos el que antes entrase, por supuesto. Como la excursión la organizaba el departamento de Latín y Griego, lo primero que vimos fue una exposición sobre mitología griega. Genial, el primer tema de Historia del Arte, el tema con el que nos estrenamos y nos enganchamos a esto de la 'cultura artística'. No podíamos parar de comentar las esculturas que habíamos visto y estudiado meses atrás una y otra vez durante horas. Todo eran grititos de emoción para llamarnos unas a otras y señalarnos las estatuas que conocíamos al dedillo. El resto de la gente que venía con nosotros, incluso los profesores, nos miraban con esa cara de "no-sé-de-qué-narices-hablan-pero-parece-que-controlan-sobre-el-tema". Les explicamos de qué época eran y por qué, la inexpresividad que reflejaban en sus rostros, el fallido intento de dar movimiento a las ropas, la técnica de los 'paños mojados', el tallado a trépano de los cabellos... disfrutamos como enanas.
Pero si la exposición sobre mitología nos hizo 'entrar en calor', la visita al resto del museo nos dejó exhaustas y "escurrimos" nuestros cerebros al máximos para memorizar y recordar las obras que más nos interesaban y que habíamos estudiado. Aclaro que por ahora sólo vamos por el tema del Renacimiento español, así que Velázquez y Goya aún nos quedan un poquito lejos. Nos centramos sobre todo en los autores de la pintura flamenca del Gótico. Autores como Roger van der Weyden, del que vimos el famoso "Descendimiento", nos dejó extasiadas. Los colores eran mucho más intensos y sobre todo, los dorados se veían y relucían con total claridad.
Un cuadro que teníamos pendientes de ver y que, aunque no lo hemos dado en clase, nos conquistó fue "El Jardín de las Delicias" de El Bosco. Sin palabras. Comentamos cada uno de los personajes que aparecen, cada uno de los rincones del cuadro. Llegamos a la conclusión de que alguien que había podido pintar algo así, o no estaba muy bien de la cabeza, o simplemente era un genio. O ambas cosas.
Aquí os dejo las obras que, como ya os he dicho, más nos impresionaron:

"El Descendimiento", Roger van der Weyden
Tríptico "El Jardín de las Delicias", El Bosco

martes, 18 de noviembre de 2008

Historias y recuerdos (I)

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Todo empezó en el viaje de fin de curso. Estas cosas sólo pueden pasar durante ese tipo de viajes.
Estábamos en un hotel en la zona del Berlín oriental y nuestros compañeros suecos de pasillo ya habían abandonado sus habitaciones, en su lugar llegaron un grupo de chavales que, sin saberlo, nos iban a dar las mejores carcajadas de todo ese año. Sólo había que destacar un rasgo sobre ellos: eran de León. Y entonces pronunciaron aquellas letras. Ellos, sin querer, cambiaron el sentido de todas nuestras bromas, diciendo tan sólo tres simples letras al final de casi cada palabra: -IÑA.
Después de oirlo por primera vez, comenzó el 'proceso': empezamos a hablar con acento, a utilizar vocabulario nuevo e incluso llegamos a cambiar nuestros nombres. Lara y Tatis ya eran historia, habían nacido Lariñas y Tatiñas.

Todo esto pasó hace ya muchos meses, yo creo que demasiados, pero las casualidades siempre llegan cuando menos te lo esperas y por eso te sorprenden.


Y así, gracias a la etiqueta de una botella, he podido recordar uno de los grnades momentos vividos junto a una gran, grandísima, amiga. Y además me he sacado una actualización de la manga, ¡y olé!

Buena semana ;)

lunes, 22 de septiembre de 2008

Nuevas costumbres...

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El nuevo curso trae consigo nuevos hábitos.
Gracias al poder de convicción de 32 estudiantes, nuestra querida tutora nos cambió la clase de tutoría a los lunes a primera hora. Todos, incluso ella, sabíamos lo que eso significaba: los lunes a primera, no había clase.
Si hubiera vivido más cerca del instituto, lo primero que habría pensado es: "¡Genial! ¡Una hora más de sueño!", pero el caso es que no vivo tan cerca del institutoy es mi padre el que me acerca en coche hasta él, y como su horario laboral no puede cambiar tan fácilmente como el mío, este curso tengo una hora a la semana libre.
Casualidades de la vida, mi amiga Tatis vive en un pueblo y tiene que venir al instituto a las 9 sí o sí, es decir, que las dos tenemos una hora a la semana libre.
La suma de estos dos factores, da como resultado una nueva costumbre: desayunar juntas en el bar más cercano (y barato) del instituto.
Las ventajas: los lunes desayunaré en condiciones, sin mover un dedo y, además, con risas aseguradas.
Los inconvenientes: no sé si mi paga podrá soportarlo y los donuts, croissants y demás dulces harán estragos en mi cuerpo, lo presiento.

La foto al inicio de esta entrada es el primero de muchos otros tickets que darán fe de que he aprovechado bien mi hora libre a la semana.
¡Adeu!

martes, 20 de mayo de 2008

Por encargo

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Hoy tengo la entrada hecha gracias a Petit Bonbon*.

Hace unos días me pasó un "meme" por su blog y, aunque no sé muy bien qué es, si que sé lo que debo hacer y, además, la idea me ha gustado: debo contar 7 "cosas" sobre mí.
A veces las cosas más sencillas son las mejores.
Ahí voy:

1.- Me gusta pensar que las cosas saldrán bien. Siempre se puede ver el vaso medio vacío, pero ¿por qué amargarse si se puede ver también medio lleno? No es lo mismo tener días malos, que vivir en un estado permanente de 'bajón'.
Todos preferimos ver una sonrisa que un llanto, ¿o no?

2.- Vivo en un caos permanente y, lo mejor de todo, es que me gusta. Las normas, los horarios... es algo que siempre he odiado. Supongo que siempre he vivido a mi rollo y que, a estas alturas, vengan a decirme lo que tengo que hacer... no me gusta un pelo. Ya sabéis: '¡Anarquía y cerveza fría!'

3.- Quiero ser diferente. Nunca me ha gustado seguir la moda de turno y más si me parecía una solemne estupidez. Distinguirte de la gente es algo que aprecio de verdad y mi máxima siempre ha sido esa y, aunque en muchos aspectos no la haya conseguido, seguiré luchando por no ser como el resto del rebaño. Supongo que el peor insulto que me pueden decir es que soy normalita.

4.- (El Robocop :P) La televisión, el mayor invento de la humanidad (en aspecto de ocio, claro). Creo que podría decir que soy (o más bien, era) una adicta a este aparatito, porque aunque desde este último verano en adelante la haya dejado un poco de lado, mis 3 ó 4 horitas de tele dirarias no me las quita nadie. Es probable que tantas horas invertidas frente a la pequeña pantalla me hayan hecho decidir con más seguridad hacia dónde quiero dirigir mi vida y, en concreto, mis estudios.
En este apartado tengo que nombrar al mejor programa que he visto en toda mi vida y del que me siento orgullosa de decir que formo parte de su foro (aunque lo tengo un poco abandonado): Buenafuente.

5.- Me considero una persona cultural. El arte, la música, la literatura... me interesan de manera notable, ya sea de grandes artistas o de principiantes (con talento), me parece digno de admiración que alguien sepa plasmar una idea en un papel o cualquier otro elemento. Y si encima tiene estilo, ¿qué más se puede pedir?

6.- Adoro viajar. Vivir en una ciudad amurallada hace que me sienta asfixiada muy a menudo y alimenta mis ganas de salir de este pueblucho. Eso sí: ¡NO a los viajes organizados! Si se viaja es para conocer los aspectos que más vayan contigo del lugar que visites. No quiero tener sólo una hora para comer, ni quiero tener una tarde entera de compras en un centro comercial a las afueras. Quiero poder quedarme toda una tarde en un parque al aire libre, dormir hasta que me echen de la habitación del hotel, pasarme horas y horas dentro de un museo o una librería, pasear por las calles sin ver nada en especial, sin prisas, sin preocupaciones.

7.- Mi autoestima viaja en una montaña rusa. Necesito rodearme de buena gente, que me ayude y a la que pueda ayudar, y saber que no soy una inútil total. Tener creatividad y sorprender a la gente son dos valores que me encantan y que, por desgracia, no poseo.



Título: "Sonría, por favor"
Autor: Andreu Buenafuente
Fuente: Captura.org




Continúo con el juego y les paso la pelota a los siguientes blogs: